
Últimamente oigo a mucha gente decir: "acabo de grabar mi primer disco", "hemos editado un disco", "estamos presentando nuestro disco". ¡Ah!, ¿sí? ¿Y dónde puedo conseguirlo? Pues tengo un amigo que lo vende en su bar y también me lo puedes pedir por correo electrónico y te lo mando a casa. Bueno, si te encuentras en esa situación he de decirte que tú lo que tienes es una maqueta que suena bien. Incluso puede que suene muy bien, que las canciones sean buenísimas y que la edición sea impecable, pero un disco además tiene un número de registro y un importante trabajo de distribución y promoción detrás. Un disco de un grupo de Granada está en la Tipo de todas las provincias españolas, en las Fnac y en la tienda más cutre de Vitoria, por ejemplo, y el grupo toca en los festivales de verano y hace una minigira de invierno por salas pequeñas de toda España. No es que nos estemos volviendo más gilipollas, este fenómeno tiene dos causas: a) los medios digitales han puesto a disposición de cualquiera hacer una grabación de gran calidad en casa, sin gastar mucho dinero; y b) las discográficas se mueren, al menos tal y como las conocemos.
Voy a centrar toda mi ira en la segunda causa, ya que es la industria la que sembró el germen de su propia destrucción, y ahora está haciendo a los músicos y al público pagar sus facturas.
El papel de la industria discográfica ha sido básico en la historia de la música sirviendo de nexo entre artista y público. El artista hace canciones y la discográfica las publicita y las pone en las tiendas a disposición de quien quiera comprarlas. Hasta aquí perfecto. Obviamente, esta empresa ha de llevarse un pellizco por sus servicios. El problema es que el porcentaje que se lleva de las ventas sobrepasa el 99% en el caso de una multinacional y ronda el 90% para una independiente. Abusivo, ¿no? Pero no sólo eso. La discográfica se queda normalmente con el 50% de los derechos de autor de las canciones que edita. ¿No eran de autor? Pues sí pero eso es lo que hay. El artista puede tomarlo o dejarlo. Ésta es la parte del pastel que le roba al músico. Ahora vamos con lo que le roba al consumidor. El precio de fabricación de un CD ronda los 3 euros. A eso hay que sumarle grabación, promoción y distribución. Total, que un grupo que venda 3000 discos ya ha amortizado la inversión a 12 euros la unidad. ¿Y qué pasa con los 500.000 restantes que vende Estopa? Pues que 500.000 personas se gastan 15 euros en un disco que vale 3 para que el prestamista judío que lo ha editado se lleve 14,85 y los hermanos Muñóz 15 céntimos por unidad. Obviamente, este sistema sólo se ha sostenido durante tantos años porque era el único posible, pero llegó internet, y la tecnología digital. La grabación en casa, la venta en iTunes y la promoción por internet son la alternativa, y esa alternativa puede funcionar.
El gran gigante se muere, y debe morir, porque ése es el curso natural de la historia. Esto no es decadencia, sino evolución. Pero la música en internet se encuentra en una etapa muy primitiva. Pueden quedar 10 años para que funciones realmente bien. Hacen falta buenas empresas de promoción, y no sólo por mail, y hacen falta más y mejores formas de distribución de música en la red (con control de derechos). Las descargas ilegales acabarán cuando las legales sean sencillas y baratas, y cuando haya forma de escuchar los discos antes de comprarlos (myspace ha hecho mucho bien en este sentido).
Y mientras todo esto ocurre en internet, ¿a qué dedican las discográficas su tiempo libre? Pues a pisar sobre seguro para no perder un duro, mientras exprimen las últimas gotas de este zumo. ¿Nadie se ha dado cuenta de que desde hace 3 años no hay artistas nuevos? Las discográficas sólo lanzan dos tipos de discos: segundos o terceros discos de grupos bombazo que seguro van a funcionar (Amaral, Bisbal, El Sueño de no sé quién), y revivals de grupos carcamales que están fuera de lugar y ya no tienen nada que decir pero vuelven con sus entradas y sus barrigas creyéndose neoadolescentes, y no comprenden que están haciendo el ridículo y que si están ahí no es por mérito, sino porque quedan asientos libres que han sido reservados para culos de plomo. No hay un sólo grupo nuevo interesante en el plano comercial (llamemos grupo interesante comercial a Duncan Dhu, por ejemplo). La industria no arriesga por ningún grupo desconocido, a no ser que venga con un seguro de vida debajo del brazo (que cante un futbolista o que algún pibón del grupo sea novia de algún famoso). Pero es que este efecto se da incluso en el plano underground. Así es: no aparecen grupos nuevos porque las discográficas no se atreven más que a editar a grupos refrito de otros grupos o a bandas de integrantes de antiguas bandas disueltas. Y mientras esto ocurre proyectos interesantísimos y grandes ideas se quedan en el camino. Conozco al menos una decena de grupos excepcionales, que se mueven en el plano maquetero, derrochando mucha más calidad que las bandas con disco a las que con suerte alguna vez telonean. Empiezo a pensar que todos estos nuevos músicos se van a quedar en el camino. Es injusto para los artistas (los buenos artistas) y para el público que se los pierde.
Bueno, en conclusión, a los grupos noveles les ha tocado vivir una situación que no comprenden, un tiempo de cambios en el que son ellos quienes tienen que tomar el timón y preparar el terreno para los que vengan después, y todo esto con el sacrificio de sí mismos, que son quienes se van a quedar con cara de tontos y sus maquetas bajo el brazo en la tierra de nadie.

3 comentarios:
Buena reflexión Dani, de acuerdo contigo en lo que dices en el tercer párrafo, pero en cuanto a "llamemos grupo interesante comercial a Duncan Dhu" se me ha erizado la piel jeje
Es verdad que los sellos teoricamente indies no apuestan un duro por grupos nuevos, es un tema que me carcome, lo de Elefant es un poco triste, mira lo que escribí hace un tiempo sobre un caso en particular http://www.noardieras.com/index.php/2007/03/17/triangulo-de-amor-bizarro/
Sin embargo hay algunos como BCore que si apuestan y mucho, aunque nadie le haga ni puto caso.
un saludico
Y me entero de este blog por mi propio blog!, que tenía un enlace y ya lo he olvidado!,
en fin, totalmente de acuerdo y todo eso, no digo nada más para no mear fuera del tiesto, pero qué te parece magnatune?
Bueno pues desde Belgica, hago mi comentario. La redaccion de la persona que escribe es bastante buena y muy acertada. soy compositor trompetista y llevo ya muchos anos en la musica, y por eso quiero decir que nunca a sido facil el camino de la fama, por eso creo que el verdadero artista es aquel que cayendo muchas veces siempre se levanta con las mismas ganas de luchar, porque piensa que su musica no le pertenece, y si, a los otros. La mayoria de los tiburones son musicos sin talento que en su dia se vieron fustrados por esa musica que los dejo de lado, y quisieron seguir la aventura haciendo de jueces de poca monta.por eso son ignorantes que se ignoran.Yo a lo mio, a trabajar mis instrumentos para poder dejar algo a los que vienen detras de mi. NANDO LATINO JAZZ.
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