domingo 25 de noviembre de 2007

PARA NO DESTRUIR EL LENGUAJE EN LA LUCHA CONTRA EL MACHISMO


Que en España mueran 70 mujeres en menos de un año a manos de los neandertales con los que se casaron es, a ojos de cualquiera que no forme parte de ese clan de cimborrios, un hecho terrible. La discriminación laboral injustificada de una persona por el solo hecho de ser mujer es también preocupante. Y cualquier resquicio educacional de machismo que aún nos queda en este país en el que andamos todavía sacudiéndonos la caspa, es al menos motivo de reflexión y de iniciativa de cambio.

Una de las medidas menores relacionadas con este cambio es el uso no machista del lenguaje. Hace un tiempo asistí a una charla de formación en el Parque de las Ciencias de Granada. Fue impartida por X, siendo X una mujer que comenzó la charla diciendo: "BienvenidAs al Parque de las Ciencias". Miré a mi alrededor asustado pensando que me había colado por error en una reunión de Estanjo y descubrí que había en la sala un montón de machos cabríos. X esperó unos segundos para dejar surgir la perplejidad en todo el auditorio y llegado ese momento explico: "Bueno, es que sois mayoría de mujeres. N+pocas mujeres frente a n-pocos hombres, así que lo más justo es que utilice el femenino para referirme al conjunto de todos vosotros". Pues llevaba razón. No sé si en este momento la Academia acepta esta práctica, pero si no, debería popularizarse para que fuese aceptada. La verdad es que tampoco es algo por lo merezca la pena morir, ni siquiera voy a molestarme en contar a hombres y mujeres en un auditorio cuando las proporciones estén igualadas, pero me parece un pequeño gesto que corona a esta mujer X como una persona pensadora. Y no es que abunden las almas pensantes. A partir de ese momento comencé a analizar los signos de machismo en el lenguaje y las soluciones que el populacho le va dando con el afán individual de ser los más "progres" (y para ligar, en el caso de los hombres).

El caso es que me encontré con una terrible no-solución que algún o alguna lumbreras dio a un no-problema y que la comunidad periodística se ha encargado de diseminar por el mundo sembrando el terror para los que se nos clava un puñal en el pecho cuando escuchamos palabras horripilantes. Todo comenzó hace mucho tiempo en una galaxia muy cercana con la palabra juez. Cuando la cantidad de mujeres ejerciendo de jueces fue importante, a alguien se le ocurrió que se les tenía que llamar juezAs. Supongo que la mente avispada que pensó esto hinchó su ego por el hallazgo importante de una de las palabras más terribles del lenguaje castellano. Ahora está aceptada por la Real Academia de la Lengua, pero la verdad es que no era necesario atentar contra el oído de ese modo: juez es una palabra bigénero. Sirve para masculino y femenino, por lo que no existía ninguna necesidad de molestar al diccionario. Pero es que además, al admitir juezA se da pie a que algún otro lince que advierta el error reclame la palabra juezO para referirse al masculino. Y llevaría razón, porque tal y como están las cosas, existe una palabra para el masculino y dos para el femenino, así que, como hombre, me siento discriminado lingüísticamente. Ojalá la carrera contra el sustantivo bigénero hubiera parado ahí.

Comenzamos a aceptar la gran capacidad organizativa de la mujer a todos los niveles (estoy esperando una mujer presidentE del gobierno) y de nuevo saltó algún espabilado o alguna liebre con lo de presidentA. Oh, eso sí que duele. Señores periodistas, el sustantivo presidente es bigénero. De nuevo levanto las armas en contra del cipotismo para reclamar presidentO. ¿Os imagináis? "El presidentO de la cámara mandó callar a un juezO". Pues la misma frase cambiando "O" por "A" se dice a diario, y está aceptada por la RAE. Y lo peor es que ya nos hemos acostumbrado a su sonido estridente.

Vamos ahora a practicar la medicina preventiva porque hay más de un corazón que no aguantaría otro susto como éstos. Por favor, que a nadie se le ocurra corromper las palabras: estudiante, gobernante, delincuente ni suplente. ¿A que suena mal "la estudianta"? Pues apuesto a que será la siguiente. Desde aquí hago también un llamamiento a todos los que lean esto para que aporten algo a la lista salvemos los sustantivos bigénero, añadiendo todos los que se le ocurran. También se aceptan ejemplos de más palabras corrompidas por el antimachismo imbecilista.

Y la llamada más importante es para los periodistas de toda clase de medios, entre los que cuento algunos amigos. Sois vosotros los que habéis proclamado la guerra a estas inocentes palabras. La verdad es que a diario leo los periódicos y atiendo a las noticias en radio y televisión, y la estadística de error en este tema es 100% en la muestra que yo he analizado desde hace unos cuatro años a esta parte. Da igual que esté aceptado. Es una cuestión de estilo. No pido ya una corrección del daño causado, pero si que preservemos los bosques que aún nos quedan.

Ya está.