lunes 14 de abril de 2008

EL GATO DE MURPHY


No sé hasta dónde se remonta el origen de esta paradoja, pero yo se la escuché a dos personajes bastante curiosos que habitan en el bar Trígolo, que está debajo de mi casa. Estos dos obreros de profesión, que no de trabajo, debatían fervientemente sobre un tema de máximo interés, mientras sujetaban unas copas como balones de Nivea que no tenían pinta de contener zumo de ninguna fruta. La charla transcurría tal que así:

- Personaje donde los haya 1: Mira que te voy a explicar una cosa, que esto no lo sabes tú. ¿Tú sabes lo que es la ley de Murphy?
- Personaje donde los haya 2: Claro que lo sé. Eso es lo de la mantequilla de la tostada.
- PDLH1: Claro, que cuando se te cae, siempre, por huevos, cae la mantequilla para abajo. Que es que tiene que ser así, que eso no tiene otra forma.
- PDLH2: Eso es así. Eso está probado y demostrado.
- PDLH1: Bueno, ¿pues tú sabes lo que pasa cuando tiras un gato por la ventana?
- PDLH2: Claro, que el gato se puede caer de la altura que sea, que el gato no se mata.
- PDLH1: Por que se pone de pie, ¿no? Que cae de pie.
- PDLH2: El gato, claro. El gato se da la vuelta y cae de pie da igual como lo tires tú y el gato no se mata.
- PDLH1: Ea, pues tú dime a mí ahora, a ver, qué cojones pasa si al gato le atas una tostada de mantequilla a la espalda con la mantequilla para arriba y tiras al gato por la ventana. A ver qué pasa. Ya me dirás tú.

Lo mejor es que no era una broma, sino que se pasaron discutiendo las posibilidades largo tiempo, y estoy convencido de que si llegan a pillar un gato por la calle esa tarde van, le atan la tostada y lo tiran a ver qué pasa. Esto demuestra que la ciencia está en la calle.

Luego, buscando por internet, he descubierto que la paradoja ha intrigado a más de una mente inquieta, y hay bastante literatura sobre el tema. El problema parece estar resuelto de forma definitiva, y el resultado es que un gato untado en mantequilla es un motor de ingravidez, bastante barato, por cierto.

Este descubrimiento coincide con el anuncio, por parte de la NASA, del abandono de su programa de transbordadores espaciales en favor del inicio de uno nuevo, llamado Constellations. Yo veo clarísima la causalidad, dado que el ahorro de combustible comienza a ser una importante restricción a cualquier empresa que se mueva en el marco de la legalidad y de la ética ambiental tan de moda. Por supuesto, preservar la integridad física de los gatos, que irían atados a unas anillas por fuera de la nave, es una prioridad, puesto que un gato muerto no tiende a caer de pie y entonces se rompe el balance inicial de fuerzas y la nave cae antes de escapar de la gravedad terrestre. Esto significa que trajes de gatos astronautas están siendo diseñados, con suministro de oxígeno, pienso, y un pañal de arena. Obviamente, una vez alcanzada una enorme distancia a la Tierra, tanto el gato como la tostada perderían la conciencia de qué es arriba y abajo, desapareciendo el efecto de este sofisticado dispositivo. Pero eso no sería un problema porque la nave se encontraría ya fuera del alcance de la gravedad terrestre. Sin embargo, un efecto de frenada es necesario en la reentrada, así que también la integridad de las tostadas ha de conservarse durante el viaje espacial. Puesto que esto es imposible porque en estos tiempos el pan se pone duro de un día para otro en Villajoyosa y en Saturno, la NASA ha optado por equipar a todos los vehículos espaciales con un módulo horno-panadero, una vaca, y un judío
ultraortodoxo (los dos dos últimos con su correspondiente traje de astronauta). Así el judío podrá ordeñar la vaca y preparar con sus propias manos mantequilla fresca con la que untar el pan recién hecho. Eso sí, la reentrada no puede caer en sábado.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

jaAJAjajaja!

asombroso. :)

koku dijo...

dios mio!! esta genial!! xD te agrego a mi lista de blog. me gusto mucho!! ^^

saludos!

Anónimo dijo...

Sólo tengo una duda, que pasa si los gatos son negros?
Esto podría afectar directamente a la ingravidez de dicho sistema.